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ensayos para una vida

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El milagro de la vida

“Oficio de ternura, homenaje a un niño, ritual en la sombra, y las manos de un niño, que quieren ser bosque, reducidas de nuevo a la realidad rosa y razonable del hogar. Estoy oyendo crecer a mi hijo. Un hijo es la propia infancia recuperada, la pieza suelta del rompecabezas. Lo que no viví en mí lo vivo en él, lo que no recuerdo de mi es él. Él es el trozo que me faltaba de mi vida. Yo soy el trozo que me faltaba de mi madre. Yo soy el médium que hace que mi madre y mi hijo se encuentren sin haberse visto nunca.”

(Mortal y Rosa, Francisco Umbral)

Estos días corre por la Red, con gran éxito de visitas,  el vídeo de Ward, un niño prematuro de 16 meses que ha conmovido al mundo. El resultado final esconde mucho de lo tortuoso del camino, de las citas pediátricas, de los pasos atrás, del miedo, de la esperanza renovada y de mucho, mucho trabajo. Pero es lo que cuenta, el final. Hoy puedo contar con alegría que nuestro hijo de 14 meses también anda.

Nadie está preparado para regresar del parto con la cuna vacía. Aparte del útero, se abre el suelo bajo tus pies. No hay visitas, ni flores con tarjetas, ni osos de peluche: sólo hay preguntas y una única respuesta: “hay que esperar”. Ésta suele ser la situación en los casos de niños prematuros, porque la diversidad de problemas y patologías que se pueden dar en un alumbramiento es, tristemente, amplísima.wpid-02629c4ec48f6a0d43e637d602b3afad.jpg

Lo que influye primordialmente en el desarrollo del bebé, aparte de la fortaleza del mismo, es la existencia de una Unidad Neonatal avanzada en el lugar de nacimiento. La segunda parte de la parte contratante, y doy fe de ello, es la actitud de los padres. Tienes dos opciones: o te hinchas a llorar lamentando tu mala suerte, o tomas conciencia de que tienes un largo período de tiempo por delante que puedes aprovechar para aprender a ayudar a tu hijo. Yo acepté el segundo consejo de otra madre que llevaba dos meses allí, a día de hoy tengo tanto que agradecerle…

Es increíble lo que la naturaleza humana tiene aún de animal: hasta que puedas cogerle en tus brazos, mantén el contacto oral, las nanas y las caricias les reconfortan. Mantener la lactancia, aunque requiere un gran esfuerzo, hace que la vinculación con tu hijo crezca. Además, la sala de lactancia es la mejor terapia que encontrarás en estos momentos. Cuando ya sea posible, establece el método canguro. Y nunca, nunca, hagas caso a lo que te digan en la calle, tu hijo está en manos de los mejores facultativos y ellos sabrán orientarte sobre las terapias a seguir, sobre el cuidado en casa, y aclararán todas tus dudas personales y médicas.

En el caso de grandes prematuros, os aseguro que las terapias de atención temprana son muy eficaces, a golpe de constancia y de talonario. Y ahí está el problema. Su precio. Es triste, a las pruebas nos remitimos, que la calidad de vida de estos niños dependa de la potestad económica de sus progenitores. Es triste ver que recortan en unidades que salvan tantas vidas que de otra manera serían inviables. Es triste que no inviertan en la investigación de enfermedades “raras”. Aún peor, que pasen de las leyes de dependencia. ¿Por qué no les da por pensar que todo lo que inviertan en ellos lo reportarán multiplicado por mil a la Humanidad? Quizá en ellos está la cura del cancer o la melodía más hermosa por escribir. Lo que está claro es que en ellos subsiste realmente el milagro de la vida, y sus historias resultan un punto de luz en estos momentos tan oscuros.

 

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Los sin nombre

Descubrí la novela de Umbral años antes de ser madre y me removió todo por dentro. Este manifiesto al hijo muerto resulta tan desgarrador y a la vez tan hermoso… Paradógicamente, fue tristemente premonitorio para mi, y la parte de sus reflexiones que se encontraban fuera de mi alcance se hicieron propias.

¿Cómo negar la mitad en sombra de la vida? ¿Cómo expresar un dolor que nadie parece ver? Porque lo peor que les puede pasar a unos padres es que su hijo muera en el parto: ese niño muere dos veces. No se elabora un duelo sobre el niño que no conocen. Nadie le ha visto, ninguno de ellos lo ha cogido. A ese niño se le borra de la faz de la tierra y de la realidad de tu vida como el que tira un televisor estropeado. “Ya tendrás otro, mujer”, te sueltan, y ahí acaba todo. Nadie le recuerda, nadie habla de él. Por no dejarle, no le dejan ni el nombre. De él parte un origen que no continúa. Ausencia. Ausencia en el vientre, ausencia en los brazos, ausencia en los pechos henchidos de vida. Vida en la no vida.

El preludio de mi no vida es el primer capítulo en que tú no estás. Esta realidad absurda en la que hasta la luz del día ofende, en la que sentirnos mortalmente vivos. La no vida de risas que agrietan y el cuarto infantil vacío. La cuna sin estrenar junto a la ventana. No hay fotos; no hay llanto; todo huele a vacío. Hijo, abrazo tu ausencia y la acuno en silencio porque no me permiten dolerte. Tu amor enraiza en mi carne que de pura podredumbre se desprende; en un cuerpo que sigue por inercia, la persistencia del ser humano. Porque, paradógicamente, en la no vida también hay vida.

Hasta la gramática se queda corta para cualificar un sentimiento, el dolor, que es tan íntimo que no se puede cuantificar. Entonces, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlo? Los padres deben poder elaborar su duelo libremente para poder seguir adelante. Si no sabes qué decir, permanece callado. Ellos te lo agradecerán.

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Cuentos chinos

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Dark of the Moon

Experiencias lunáticas.

 

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Las ovejas negras cambiaran el mundo

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¿Lucha obrera o patio de colegio?

Libertad, Igualdad y Fraternidad son consignas que a día de hoy resultan trasnochadas. Iconos para ilustrar camisetas del todo a mil de las grandes multinacionales y anuncios de Coca-cola (¡son tan bonitos!). Y llega la Navidad, y el Corte gibraltareño, y las luces,…; y la Crisis, que no acaba de abandonar el barco, vamos, que no damos con la vacuna. Pero la clase obrera, puño en alto, enarbolando la hoz y el martillo, a voz en grito…, ¡dónde está? Pues en las mismas camisetas de antes o en reposiciones de “Cuéntame…”. Lo más rojo que se ve últimamente en los medios es el Papa Francisco I.

Por lo que se ve, este es un Estado de clases medias, máxime exponente del debacle económico. Y no es que hayan aflorado como setas después del chaparrón, que no, que deben ser los obreros de los ochenta, pero reciclados; mejor vestidos,  con buen coche, apartamento en la playa y niños en colegio privado; con más brillo vaya. Que ya te digo, como Alcántara.

La Transición española no trajo consigo la Dictadura del proletariado. En la teoría, Marx postula “la necesidad de una revolución en la cual el proletariado se establezca como clase dominante, para disolverse paulatinamente como tal, en la transición hacia una sociedad sin clases”.  Pero el proletariado, una vez que obtiene el poder, va por libre y se olvida de Marx y hasta de la madre que lo parió; que el poder debe ser como la muerte, hasta que uno no  llega, no sabe lo que se siente. De la primera no ha vuelto nadie para contarme, y del segundo no se quiere bajar ni Dios.

Total, que el sistema bipartidista imperante fue nadando uno hacia el otro: el Socialismo quería ser menos radical y la derecha quería ir al centro, aliándose contra identidades distintas, sindicatos que se venden,  y creando un batiburrillo estatal que  ha convertido a todos en la misma mierda. Como en el patio del colegio, que las peleas al principio mucho ruido, mucha ostia y mucha sangre, pero al final todos tan amigos. Entonces se sacan de la manga la socialdemocracia:  un capitalismo light, domesticado, controlado por el Estado y beneficioso para todos porque se rige por la ley de la oferta y la demanda. Si los obreros ganan más, podrán convertirse en mercado para mi producto. En Alemania y EE.UU. funcionó en el período de la posguerra, había que reconstruir un país. Aquí la inyección fue la burbuja inmobiliaria, aquello que decía Aznar que si los pisos valían tanto era porque podíamos pagarlos…

Total que el obrero se hizo la picha un lío y quiso ser clase media, que no es lo mismo que decir que un burgués no pueda ser de izquierdas. Y aquí nos encontramos, aburguesados e inertes de puro empacho, queriendo emular las vacaciones en la nieve del rey, e incluso la boda de la hija de Aznar. Que hasta Felipe, el de los pelos largos y la chaqueta de pana, se ha convertido en el Barón Blixen-Finecke en “Memorias de África“. De trepar tanto, la pirámide social se invirtió y nos fuimos todos al garete. Ahí no hubo izquierda que amortiguara la ostia y el obrero, como ya se creía otra cosa, volvió al redil del amo; como el buen hijo arrepentido, creyendo que eran ya iguales. Incluso nos llamaban drogatas y delincuentes a los indignados, o perro flautas; vamos, lo que vienen a ser trovadores con pulgas.

¿Y qué pasará ahora? El Capitalismo feroz resurgirá más fuerte que nunca, con nuevas normas, rebajas salariales para aumentar beneficios, inversiones en deuda pública; haciendo leña del árbol caído y aumentando las desigualdades. Otro ciclo de la Historia que estudiarán nuestros hijos; otro día de la marmota para nosotros.

¡Ánimo a los compañeros de Puerta del Sol y que despierte la izquierda!

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Los muertos de mi felicidad

Desde que el mundo es Mundo, los ritos funerarios han recreado la visión que tiene cada colectividad de la religión y la muerte,  cumpliendo  una función psicológica y sociológica muy importante. La cuantía y duración, como en casi todo, suele estar relacionada con la cuantía del muerto, porque en estos menesteres, como en casi todo, también hay clases y clases. De eso sabían mucho los egipcios, y aquí un personaje pequeño con bigote.

Mausoleos aparte, aquí entre nos, yo soy muy de Todos los Santos, pero de esos de antes; que ahora con tanta cremación y donación a la ciencia, pues ya no es lo mismo. Esos otoños pasados de madrugar y ace0a9a42d0e425883e5fcfe2ede16644aompañar a mi abuela al cementerio, con las bayetas, el jarrón y las flores. Y que no lloviera, que entonces las manos no llegaban. Ese ritual de limpiar el nicho, besar la foto, escalera pa arriba escalera pa abajo. Acicala el ramo, la niña a la fuente a llenar el jarro, esos cipreses meciéndose entre lamentos, oraciones y mármol frío. Y ahora niña a ver a los abuelos. Que si algo tienen las abuelas, aparte de arrugas y años, son muertos.

Realmente no soy de lutos, pero sí de duelos. Y paseando entre las losas que han cambiado el gris por la primavera en Noviembre, respiro la historia que encierra cada nombre y cada fecha.  Y flotan los recuerdos o los imagino; o la abuela cuenta, ternura en las manos, aquello que yo ya he vivido pero desconozco que he vivido, y que si ella no existiera, se hubiera quedado en penumbra.

Es muy fácil amar a los muertos. Y es que, mientras los muertos piden tan solo que se les recuerde, los vivos exigen atención constante. Los muertos se conforman con habitar el mundo de los sueños. Los muertos no mienten, no molestan. Tampoco se enfadan, ni envejecen; los muertos no traicionan, los muertos no cambian. En ellos está nuestro origen; y en ellos culminará nuestra vida. Los muertos de mi felicidad.

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Edipo Rey Cuban film poster 1973 – http://pinterest.com/pin/513832638706607087/

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Edipo y sus complejos

1c3851e99b8eef62a7ad532a8b2617b7La semana pasada activistas saudíes invitaron a las mujeres de ese país a saltarse la ley que les prohíbe utilizar el coche. Ese acto tan rutinario para nosotras, resulta heroico en aquel contexto, y hace que nos llevemos las manos a la cabeza, y nos rasguemos las vestiduras y los velos en defensa de los derechos de la mujer en el Mundo Árabe. Pues bien, he preferido analizar la paja que lleva ya un tiempecito jodiéndome el ojo.

Resulta que en este país, donde todavía legisla la Iglesia, en lo que va de año han muerto ya más de medio centenar de mujeres por violencia de género;  delito que aumenta de manera escalofriante entre los jóvenes y adolescentes. En Castellón se ha desarticulado una red de corrupción de menores que llevaba años actuando, y en la que las propias niñas se captaban unas a otras. Se repiten esquemas que se creían superados, se pierden derechos y autonomía; ¡estamos retrociendo inexorablemente en todo lo que habíamos conseguido! Y todo esto en un marco socio-económico en el que más del 40% de los hogares están sustentados en el trabajo femenino (la destrucción de empleo masculino es mayor).

¿Qué estamos haciendo mal?

Libertad no conozco mas que la libertad de decidir sobre mi maternidad. Porque ése fue el gran salto para el Feminismo: la píldora, mis queridas sufragistas. Pero aún hoy, en este país, la libertad sexual condiciona el valor de una mujer: éste decae exponencialmente al mismo ritmo que aumenta el número de sus amantes. Toleramos conductas que , por no ser explícitamente violentas, no dejan de ser deleznables: espiar teléfonos móviles o redes sociales, controlar vestimenta y amistades de la pareja, acceder a mantener relaciones sexuales bajo coacción (chantaje emocional, abandono, revelación de intimidades…),… Lo peor, la mitad de los jóvenes de este país creen que estos actos son sólo muestras de amor. Lo que más me asusta: esas chicas parecen desconocer sus derechos y no ven actos delictivos en ellos. Y en esta suerte de Complejo de Edipo al revés, todos somos en MAYOR medida cómplices y responsables.

En esta sociedad tan adelantada que es la nuestra las mujeres nos partimos los cuernos para conciliar, bendita utopía, desarrollo personal con familia. Seguimos obligadas a parir: una mujer sin hijos es menos mujer. Una mujer que no se casa es porque no la quiere nadie. Si se separa es porque ya no aguantamos nada. El mundo laboral también se nos niega, como quien dice nos han soltao un poquito la cuerda. Y muchas, viendo el panorama, buscan en el hogar y la maternidad el estatus que el macho les otorga como jefe de la manada. Dixit.

El año pasado estuve tres meses en la Unidad de Neonatos de Cruces con mi hijo Urko. Allí coincidí con otras madres de diversas nacionalidades, razas, religiones y tendencia sexual. Créanme cuando les digo que yo no vi diferencia ninguna entre nosotras. Teníamos el mismo papel en el hogar y fuera, aunque las leyes digan lo contrario. Yo no sé si Freaud tendría la terapia adecuada para reeducar a estos Edipos de nueva hornada. Está claro que es necesario vigilar los valores que estamos transmitiendo a nuestros hijos, no la teoría, sino predicando desde el ejemplo.

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