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ensayos para una vida

50 sombras de “50 sombras de Grey”

Una, que es de buen dormir, se levanta una mañana, mira a su alrededor, se estira y sonríe: el mundo está en manos de un negro y una mujer; le han dado el Nobel de Literatura a Alice Munro y Femen ha llegado al Congreso del Estado español. Una , que en muchos aspectos sigue siendo muy crédula, piensa por unos instantes que algo está cambiando. Vamos, lo que tarda en servirse el café con leche y abrir el periódico. ¿ A quién quiero engañar? Merkel me recuerda más a Thatcher que ha Ghandi; prefería a Kundera, Murakami o Philip Roth para el Nobel y ¿a quién impresionan ya estas chicas, si esto ya lo hacía Cicciolina en los ochenta?

Mi madre alcanzó la mayoría de edad al mismo tiempo que se celebraban las primeras elecciones, y aquellos sí que fueron tiempos de cambio. Jóvenes embriagadas por los ecos de aquel Mayo Francés que corrían sin sujetador y acortaban el largo de su falda; cuando el libro de cabecera de cualquier feminista que se precie era “El segundo sexo” de Simone de Beavouir, y se puso de moda no casarse. Cincuenta años después, nos encontramos durmiendo en las mesillas de medio mundo a”Cincuenta sombras de Grey”, al que muchas agradecen su despertar sexual. Toma ya.

No, señoras mías, no voy a juzgar el argumento de la novela ni las fantasías sexuales de cada una; no voy a juzgar las relaciones de sumisión, ni el sado, ni las múltiples variantes que se pueden dar entre adultos con el consentimiento mutuo. Pero, ¿qué les ha descubierto esta novela?, ¿qué han estado leyendo estos últimos cincuenta años?

He crecido con “La sonrisa vertical” de Tusquets, libros que ya había leído mi madre antes que yo. Y aún recuerdo el morbo que encerraba “El último tango en París” cuando se estrenó en televisión y nadie hablaba de lo que hacían con la mantequilla. ¿Despertar sexual? Quién no recuerda a la dulce Enmanuel y “Las edades de Lulú”.

En la línea de “50 sombras”, donde va a parar “Historia de O” y no existe nada que no haya inventado ya El Marqués de Sade y Jess Franco en cuanto a sadomasoquismo y fetichismo se refiere. Estamos encorsetadas ahora de otra manera; por el  márketing y la publicidad.

Una obra maestra del erotismo actual es “Intimidad”, una película francesa de 2001. Narra la historia de una pareja que se encuentra todos los miércoles para mantener sexo y no saben nada el uno del otro, ni siquiera el nombre. ¿Imaginas?

En el plano literario, recomiendo la novela que estoy leyendo actualmente: “El amante lesbiano”. El recientemente desaparecido José Luis Sampedro riza el rizo con este acercamiento a la identidad de género y a la transformación sexual basándose en la sentencia  agustiniana: “Ama y haz lo que quieras”. Interesantísima. Así que ya saben, ¡libérense de Grey y de su sombra!

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